Canarias lleva un retraso significativo en la aprobación de normativa que mejore la gestión de los residuos y promueva acciones de economía circular. El nuevo Plan Integral de Residuos de Canarias 2020-2026, en proceso de tramitación, junto con la primera Estrategia Canaria de Economía Circular 2021-2030, deberán acelerar la inversión en nuevas infraestructuras de reciclaje en las islas, principalmente en materia de compostaje de la materia orgánica, con el fin de converger a los objetivos nacionales.En este contexto, resulta indispensable contar con herramientas de inteligencia que permitan evaluar de forma independiente y rigurosa la situación actual e identificar las barreras que dificultan la prevención y el reciclaje de los residuos en las islas. Será fundamental, además, hacer partícipe a todos los ciudadanos y empresas del archipiélago de los objetivos que debemos alcanzar y de las oportunidades económicas que estos suponen para el archipiélago.
¿Qué es la economía circular?
La Unión Europea estima que, en el año 2050, los estados miembros generarán más de 3.400 millones de toneladas de residuos al año, con un aumento de más de un 70% con respecto a la generación actual. Bajo el sistema económico lineal de usar y tirar, la huella ecológica del uso y consumo de materiales vírgenes será insostenible.
La economía circular describe un sistema económico de producción y consumo alternativo, de tipo regenerativo, caracterizado por la reutilización intensiva de los residuos generados en la producción de bienes y servicios. Al alargar el ciclo de vida y el valor de los productos y de los materiales, la sociedad logra no sólo evitar que queden residuos sin tratar, sino también reducir la cantidad de recursos que se extraen cada año de la naturaleza.
¿Qué beneficios puede generar la economía circular?
La economía circular puede generar beneficios netos en términos de crecimiento del PIB y creación de empleo. Se estima que la aplicación de las ambiciosas medidas de la economía circular en Europa podría aumentar el PIB de la UE en un 0,5 % adicional de aquí a 2030 y crear alrededor de 700 000 nuevos puestos de trabajo.
Además de reducir la cantidad de residuos sin tratar y sus impactos negativos sobre el medio natural y los ecosistemas, la economía circular tiene otros beneficios:
- Reducir gastos y ahorrar dinero a empresas y consumidores a través de la prevención, reutilización y diseño ecológico.
- Evitar pérdidas o el despilfarro de recursos durante la producción y consumo de bienes
- Utilizar energías renovables y la menor cantidad de energía posible en la elaboración y consumo de productos
La economía circular no se reduce a un conjunto de acciones que permiten reducir el impacto de los residuos sin tratar, como por ejemplo, promoviendo el reciclaje de algunas fracciones de residuos. Por el contrario, representa un giro sistémico que permite construir sociedades más resilientes, genera oportunidades económicas y de negocio, y proporciona beneficios tangibles al medioambiente y a la sociedad.
Para ello, todas sus actuaciones se basan en tres principios fundamentales:
Preservar y mejorar el capital natural, controlando las reservas finitas de recursos y equilibrando los flujos de recursos renovables para que no se agoten.
Optimizar el rendimiento de los recursos a través del diseño, distribuyendo productos, componentes y materiales con su máxima utilidad.
Promover la eco-eficacia de los sistemas de producción y consumo, detectando y eliminando las externalidades o efectos externos negativos del propio diseño.
Políticas y objetivos en la UE para implantar la economía circular
La Unión Europea ha aprobado en marzo de 2020 un ambicioso paquete legislativo sobre gestión de residuos que establece un conjunto de objetivos a muy corto plazo, muchos de ellos antes de 2030, para todos sus estados miembros. Entre otros, se han establecido los siguientes objetivos específicos y medibles:
- Una limitación del vertido de un 10% de los residuos domésticos generados y prohibición total de vertido de todos los residuos que hayan sido recogidos o recuperados de forma separada.
- Un aumento de los objetivos de reciclaje al 70% de los residuos generados de cada fracción.
- La obligación explícita de reducir los desperdicios de alimentos en un 50%.
- La recuperación de bioresiduos para su compostaje, a lo largo de los próximos 10 años.
Estos objetivos suponen un reto complejo para las regiones insulares y ultraperiféricas como el archipiélago canario donde anualmente casi el 90% de los residuos acaba en los vertederos y se alcanzan las tasas de separación más bajas de todo el territorio nacional y europeo.
La Estrategia Española de Economía Circular (EEEC), España Circular 2030 , y el Anteproyecto de Ley de Residuos y Suelos Contaminados que trasladará próximamente al estado español los objetivos comunitarios, marcará una nueva relación de los ciudadanos, las administraciones y las empresas con los residuos en todo el estado español.
La Estrategia (EEEC) establece unas orientaciones estratégicas a modo de decálogo y se marca una serie de objetivos cuantitativos a alcanzar para el año 2030:
- Reducir en un 30% el consumo nacional de materiales en relación con el PIB, tomando como año de referencia el 2010.
- Reducir la generación de residuos un 15% respecto de lo generado en 2010.
- Reducir la generación residuos de alimentos en toda cadena alimentaria: 50% de reducción per cápita a nivel de hogar y consumo minorista y un 20% en las cadenas de producción y suministro a partir del año 2020.
- Incrementar la reutilización y preparación para la reutilización hasta llegar al 10% de los residuos municipales generados.
- Mejorar un 10% la eficiencia en el uso del agua.
- Reducir la emisión de gases de efecto invernadero por debajo de los 10 millones de toneladas de CO2 equivalente.
Además, la EEEC identifica seis sectores prioritarios de actividad en los que incorporar este reto para una España circular: sector de la construcción, agroalimentario, pesquero y forestal, industrial, bienes de consumo, turismo y textil y confección.


